Escort española de lujoHola a todos, soy un nuevo cliente de la agencia Escorts de Sevilla y he quedado tan satisfecho con el servicio que contraté que, al acabar el servicio me comentó mi escort española que si quería contar la cita para la web y le dije que sí.

Escort española de lujo en Sevilla

Soy un ejecutivo, no diré mi nombre, ni haré referencia a donde trabajo o mi puesto. Tenía que ir un fin de semana de conferencias a Sevilla y algún amigo me había comentado esta opción. Yo le dije que no quería pagar por sexo y él me dijo que estas chicas hacen mucho más que sexo, se las puede contratar solo para tener compañía.

Yo soy viudo desde hace cuatro años y tras darle una vuelta a la cabeza a la sugerencia de mi compañero y ver las fotos de las chicas me animé. Llamé para solicitar el servicio de alguna escort española y recibí un trato muy cordial, les dije a la chica que quería y que solo quería compañía a la cena que tendría el viernes tras la primera tarde de conferencias.

La historia de la escort española

Quedamos directamente allí, media hora antes en mi hotel para que yo le pudiera dar más detalles acerca de quien estaría allí y sobre qué iba el evento. Ella me prestó mucha atención y rápidamente aprendió todo. Era muy elegante, no parecía una prostituta.

Prostitutas elegantes en SevillaUna vez comenzó la cena, sin yo saber porqué, imagino porque es su trabajo, se acercó a mi cuando nos entregaron el primer plato y la escort me susurró:

~ Durante esta noche te voy a contar una historia, historia de la España más sensual.

Yo arqueé una ceja sorprendido y le dije: vale.

Sin embargo dejó de hablar, se centró en su plato y elegantemente comenzó a comer. Yo pensé… ¡Qué rara es esta chica! Pero luego me di cuenta que… ¡no! De rara nada, lo hizo perfecto.

~ Te voy a contar la historia en la que una vez me masturbé en público.

Me dijo otra vez al oído mientras yo hablaba con un compañero científico que estaba enfrente de mí. Al escuchar sus palabras y ver la juventud de esta escort española tan bella el corazón me dio un vuelco.

Recuerdo perfectamente que, a partir de ahí, me quedé distraído. Escuchaba a la gente hablar pero no les prestaba atención. Solo esperaba que ella se volviera a acercar y me dijera más.

Llamé al camarero para que sirviera más vino y justo cuando él iba a echar más ella se acercó y continuó con la historia.

~ Tenía 20 añitos y estaba coladita por mi profesor de la universidad. Un día, estando en el autobús, sentí algo dentro de mí y cerré los ojos tras apoyar la cabeza en la ventana. Comencé a bajar mi mano por mí estómago mientras todo mi cuerpo se ponía de punta. Una maravillosa e ínfima sensación recorría mis venas. Me mordí el labio y dirigí mi mano a terreno peligroso hasta acariciar mi ingle. Lo hice sin prisas, esperando a que mi sexo se humedeciera más y más. Mmmmm.

Me hablaba tan cerca del oído que nadie más se enteraba de lo que decía y, además, me hacía unas cosquillas que…

Tras ese gemidito se apartó y siguió con el  segundo plato. Yo estaba muy excitado. Después la señorita se levantó y se fue al baño, no sin pasarme las manos por el pecho en manera de despedida y dándome un beso en la mejilla.

Los nervios me invadieron.

La española de los susurros más calientes

Cuando regresó del baño, sin que yo me diera cuenta, se puso junto a mi silla, al lado, en cuclillas y continuó susurrándome:

~ Coloqué varios dedos sobre mis braguitas y me lo acaricié haciendo suaves círculos.  Un primer ronroneo agradable salió de mis labios cerrados y mientras lo hacía pensaba en mi profesor, en su mirada, en cómo me follaría con toda la experiencia que tendría que tener. Cada vez aceleraba más y más, miré por la ventanilla y vi a gente pasar mientras trataba de apaciguar mis gemidos. Subí una de mis piernas al asiento doblando la rodilla y, al instante, mi mano libre se lanzó a agarrar el borde redondeado del asiento de delante. El chico que estaba allí, no se inmutó, pero si se hubiera girado y me hubiera visto, más me hubiera puesto cachonda. Mmmmm. Mi mente gritaba en secreto lo que mi garganta no podía gritar pero yo aceleré y aceleré porque me encantaba. Y me corrí, allí, en el autobús, pensando en mi profesor madurito y con gente a mí alrededor… que no me pilló.

Cuando acabó yo estaba súper excitado y con ganas de hacer de todo. La cena siguió, después pasamos todos a otra sala y comenzamos a beber copas. Y tras unas horas, nos empezamos a marchar.

Cuando estábamos en la puerta del restaurante yo no me atreví a pedirle más de sus servicios. No sé porqué, quizás porque desde que enviudé no he estado con otra mujer pero todo fue tan fantástico y ella fue tan especial que cada vez que vuelva a ir a Sevilla o a otras conferencias en otras ciudades, le diré a esta maravillosa escort española que me acompañe.

 

 

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