Todo amante del cine ha visto en algún momento la película “Saló o los 120 días de Sodoma” o ha oído hablar de ella, tanto por su polémica como por ser un auténtico referente del sadomasoquismo moderno.

Esta película de fuerte contenido sexual y explícito ofrece sin duda una de las mayores controversias de la historia de la historia del cine gracias a un contenido que para algunas personas puede resultar incluso desagradable, pero lo que no se puede negar es que resulta fuente de inspiración sobre todo para el público más identificado con las relaciones de sadomasoquismo y BDSM.

El contexto de la película

Saló o los 120 días de Sodoma nos introduce en una de las historias de la Italia contemporánea más duras, en su última etapa fascista, en el momento en que Mussolini ejerce de aliado con la Alemania nazi de Hitler.

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Haciendo referencia a la historia del Marqués de Sade, Las 120 jornadas de Sodoma el director Pier Paolo Pasolinni ubica la trama de la película en una mansión italiana en la que cuatro señores toman contacto con cuatro mujeres exprostitutas de profesión y con un grupo de hombres y mujeres que han sido hechos prisioneros y que deben cumplir en todo momento con las reglas de un juego cuyo incumplimiento se castiga con la muerte.

Sentadas las bases, Pasolinni trata el sadomasoquismo como algo inherente a la naturaleza del hombre, uniéndolo a nuestra naturaleza y saboreando la relación entre poder y sumisión, llegando incluso a despreciar el cuerpo humano y centrando alrededor toda esta visión de sumisión ante aquel que maneja los hilos.

De esta manera se trata de una clara referencia, utilizando el sadomasoquismo como símbolo del poder que ejercen los gobiernos más despóticos sobre el ser humano, despojándolos de toda identidad y convirtiéndolos en meras marionetas que tan sólo tienen la obligación de obedecer a sus superiores, por supuesto utilizando para ello las imágenes más explícitas e incluso a veces perturbadoras.

Esta película que para la mayoría de personas resulta una experiencia desagradable ayudó sin duda a sentar las bases del sadomasoquismo moderno, prohibida en muchos países por la dureza de su contenido pero sirviendo como inspiración para muchos amantes del sadomasoquismo en algún que otro aspecto.

Pero lo cierto es que el film no se queda ahí y aparte de tratar temas como el BDSM va mucho más lejos introduciéndose en lo escatológico e incluso en las torturas más extremas, convirtiendo el dolor en el principal protagonista de la última parte de la película y dando al espectador más atrevido una excusa para acercarse a ella.

Un auténtico referente

Pero lo cierto es que, más allá de la polémica y controversia que desató en todo el mundo por sus imágenes de sexo explícito y otro tipo de prácticas, esta es una película pionera por revelar al mundo la cara más impactante de las relaciones de sadomasoquismo, si bien es cierto que llevándolas hasta los extremos más crueles y dolorosos, algo que no es necesario poner en práctica ya que el BDSM cuenta con muchas variantes siendo algunas muy poco o incluso nada dolorosas.

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Para muchas personas resultó especialmente chocante conocer que este tipo de prácticas podían realizarse, y es que en la época en la que se estrena el film (1975) España era un país prácticamente cerrado al mundo exterior y con poco o nulo conocimiento de las libertades sexuales más comunes de las que hoy en día se tiene noción.

Si bien resultaba muy difícil poder acceder a su visionado no faltaban los atrevidos que de una u otra manera accedían a esta polémica cinta en la mayoría de los casos para presumir del hecho de que habían visto una película considerada como obscena desagradable e inmoral.

Lo cierto es que para muchas personas significó el conocimiento de estas prácticas que mezclan el dolor y el placer y otras muchas como por ejemplo la coprofilia o la urofilia que resultan de una gran cantidad de placer para sus más fieles devotos pero que son denostadas por una parte la población menos comprensiva.

Por supuesto que una parte de la población, inspirada por el atrevimiento de Pasolinni pasó a convertirse en auténticos amantes del sadomasoquismo y a probarlo en diferentes situaciones y con diferentes grados, algo a lo que debemos estar agradecidos porque esta es en realidad una de las prácticas sexuales que más capacidad tiene para provocar placer, y esto lo sabe cualquiera que haya practicado o practique el sado con asiduidad.

 

 

Fuente foto: tongueisthenewcock, via hookedoncunnilingus

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